Hay nombres que no se eligen, se descubren. Lanzadera de Sueños nació así: de una intuición compartida, de la certeza de que la Formación Profesional puede ser mucho más que un itinerario académico. Puede ser un punto de partida. Un primer impulso. Un espacio donde una idea pequeña empieza a convertirse en futuro.

Elegimos este nombre porque refleja lo que vivimos cada día en el aula: la emoción de ver cómo el alumnado transforma la incertidumbre en propósito, la teoría en acción, y los retos en oportunidades reales para mejorar su entorno. Una lanzadera no retiene: acompaña, guía y finalmente impulsa. Y ese es nuestro compromiso.

En este proyecto, cada reto es una puerta abierta. Cada colaboración con el entorno del Bajo Aragón es una oportunidad de dejar huella. Cada equipo es un pequeño ecosistema donde nacen la creatividad, la cooperación y la confianza. Y cada persona que pasa por aquí trae un sueño propio que merece ser escuchado, trabajado y lanzado hacia adelante.

Porque creemos en la educación que deja marca.
Porque creemos en la fuerza de lo que se construye juntos.
Porque creemos que soñar es el primer paso para transformar la realidad.

Por todo ello, este proyecto no podía llamarse de otra manera.

Lanzadera de Sueños es el lugar donde lo que imaginas empieza a despegar.